Haz del enfoque final un aterrizaje perfecto.

Haz del enfoque final un aterrizaje perfecto.

Mientras vuelas a través de las presiones de la vida diaria, tienes la habilidad de ejecutar un enfoque final que resulte en un aterrizaje perfecto para el futuro. No es acerca de las cosas que tienes, no se trata de las cosas que no tienes, ni tampoco se trata de las cosas que estás arriesgando perder. Más bien se trata de la vida que te ha sido dada para que puedas conducir tu esperanza para el futuro. Dios no te ha mandado un recado diciendo “fuiste despedido de tu tarea”. Entonces, ¿A quien le vas a creer? Sal sano y salvo de la tormenta basándote en la esperanza de las promesas de Dios. Afiánzate de la esperanza- permite que la esperanza te remueva hacia tu enfoque final y por último hacia un aterrizaje perfecto. Lo que tu creas en medio de la tormenta va a determinar tu aterrizaje final. Planea vivir, planea cultivar la esperanza y las promesas hechas para tu vida por el Señor.

Piensa en la declaración de Pablo para aquellos que se  rindieron porque el barco se estaba hundiendo (Hechos 27:20-26). Ellos se rindieron a todo cuando se quedaron sin esperanza. Pablo dijo (verso 22), “…os exhorto a tener buen animó, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave”. El los animo a que mantuvieran arriba su esperanza. Puedes hacer esto también. Escribe el propósito o la tarea que se te ha dado en la vida. A lado de esta tarea, escribe el nombre de quien te dio esta tarea – El Señor. Mantén esto cerca de ti. No cierres la puerta en mantenerte lleno de esperanza debido a un vuelco hacia abajo de la economía. En lugar de eso reafirma tu esperanza para tu tarea porque tú confías en quien te dio esto.

Recuerda: Siempre podrás reemplazar las cosas materiales, pero si pierdes la esperanza vas a terminar con un enfoque final que puede ser desastroso. No te enfoques en lo que estás perdiendo, enfócate en lo que tienes – tu vida y las promesas de Dios. Cuando pierdes la esperanza, eliminas la habilidad de Dios de mostrarse fuerte a tu favor. La promesa de Dios es una seguridad con los recursos que la respaldan.