Limpiando el corazón

Limpiando el corazón

Ya empezamos este camino cuaresmal, y cada uno tiene su forma de preparación para el encuentro con Jesús Resucitado. Este es un proceso complicado, porque como seres humanos tenemos apegos, dolores, tentaciones que nos cuesta dejar, soltar o reemplazar por otras herramientas más útiles para nuestra vida cristiana. El día de ayer el papa Francisco nos dejó 3 palabras para poner en práctica y limpiar el corazón, o aún mejor como lo definió él “recalentar el corazón creyente”:

Detente, mira y vuelve

Detente: El santo padre nos invitó a hacer un alto, a detenernos y dejar de vivir acelerados porque este afán terminaba destruyendo el tiempo de familia, de la amistad, de los hijos, de los abuelos, de la gratuidad, el tiempo de Dios. También pidió detenernos “ante la compulsión de querer controlar todo, saberlo todo, devastar todo; que nace del olvido de la gratitud frente al don de la vida y a tanto bien recibido”.

Mira: Los signos que nos ayudan a mantener viva la llama de la fe y la esperanza. Mirar los rostros de la ternura, de la bondad; los rostros de las familias que se esfuerzan día a día para sacar la vida adelante; los rostros de los ancianos quienes, que como lo definía el sumo pontífice son los portadores de la memoria viva de nuestros pueblos; el rostro de los enfermos y de quienes se hacen cargo de ellos.

Vuelve: El Papa, invitó a todos a Volver “sin miedo a los brazos anhelantes y expectantes de tu Padre rico en misericordia que te espera”. Y dijó que este era el tiempo de dejarse tocar el corazón. Dios no se cansa ni se cansará de tender la mano.

Con estas tres acciones que el Santo padre nos dio, tenemos ahora una manera de iniciar, si no hemos empezado este camino; o de agregar si ya tenemos una forma determinada de realizar el cambio en nuestro corazón y en nuestra vida. Dios nos espera, como nos dice el Papa no se cansa ni se cansará. Ahora está en tus manos iniciar, proyectar, planear, cambiar, purificar todo aquello que no concuerda en tu vida, que no va en el camino hacia Jesús. Limpia, recalienta, aviva tu corazón.

Fuente.Minuto con Dios