¿Amas o haces ruido?

¿Has notado nuestra primera reacción cuando llega a nuestros oídos un sonido estridente? La primera reacción natural es que cerramos nuestros oídos en un intento de protegerlos del ruido, en ocasiones inclusive cerramosnuestros ojos como si nos ayudara a amortiguarlo o mitigarlo. De ser posible dejamos el lugar huyendo del ruido.

En 1 Corintios 13:1, Pablo nos dice “Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, pero no tengo amor, he llegado a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe”, en otras palabras, si practico el don espiritual que Dios me ha dado pero lo hago sin amor, he llegado a personificar el “ruido”. ¿Has oído sonar el instrumento llamado gongo? Es un disco de metal grande, utilizado usualmente por la cultura oriental, su sonido es resonante como un eco, es ese instrumento al que Pablo llama “metal”, imagínate ese instrumento “resonando” o haciendo eco.

¿Has oído el címbalo retiñendo, su sonido vibrante? Ambos instrumentos solo son agradables dentro de una pieza musical, pero tocados solos, molestan y hacen ruido.

¿Por qué hago tanto énfasis en el tema del ruido? Porque este versículo Dios lo usa para enseñarnos la reacción que tienen aquellos a quienes queremos ministrar con nuestros dones cuando lo hacemos sin sumarle el amor a ese don. Hay una frase muy popular que dice: “A la gente no le interesa cuanto sabes hasta que le muestres cuanto te importan.” Es decir, a la gente no le interesa que le muestres todos tus conocimientos de teología ni lo elocuente que puedes ser al comunicarlos, no le interesa que le hagas un análisis teológico de porqué Dios permite el sufrimiento o las disciplinas si no le muestras gracia, compasión o simpatía ante su dolor.

Si solo ejerzo el don y no le sumo amor, mis palabras no han ministrado, es como un címbalo fuera de una pieza musical. Es interesante ver cómo Pablo menciona el don de lenguas primero que los otros dones que describe en los versículos que le siguen. Me imagino que tendrá alguna relación con lo maravilloso y emocionante que resulta ver a alguien usar este don, que es sin duda una muestra de lo sobrenatural. Pero a pesar de lo maravilloso y sobrenatural, el Señor nos dice a través de este versículo cuán molesto o destructivo puede llegar a ser el uso de un don espiritual ministrado sin la motivación de dar amor.

¿Pero por qué el amor y no otra virtud? Alguien dijo que el amor es el “sistema circulatorio” del cuerpo de Cristo, la iglesia. Dios nos muestra la supremacía del amor ante los dones porque estamos llamados a mostrar las virtudes de Aquel que nos llamó de las tinieblas a Su luz admirable y una de las virtudes o característicasa mostrar de Dios es el amor porque “Dios es Amor” (1 Juan 4:16).

En conclusión, cuando el Señor te llame a ministrar a otro, procura expresar el amor de Cristo antes que desplegar tu don, no sea que esa persona al verte venir, cierresus oídosy sus ojos y hasta intente irse del lugar porque le seas como metal resonante o címbalo que retiñe.

Chárbela El Hage de Salcedo es diaconisa en la IBI, y en la misma forma parte del ministerio de mujeres EZER. Está casada con el pastor Héctor Salcedo con quien ha procreado dos hijos Elías y Daniel. Junto a Patricia de Namnún es co- anfitriona del podcast De La Biblia a la Vida. Chárbela posee una maestría en Formación Espiritual y Discipulado del Moody Theological Seminary, de la ciudad de Chicago.

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