Seis principios Bíblicos para las finanzas Personales

  1. Guíese por un presupuesto

La Biblia no utiliza la palabra presupuesto, pero sí habla claramente acerca de la importancia de la planificación financiera. En palabras simples, un presupuesto es un plan escrito con el cual monitoreamos el uso de nuestros ingresos y determinamos si es necesario hacer ajustes en nuestros gastos.

Proverbios 27:23 dice: “Sé diligente en conocer el estado de tus ovejas, y mira con cuidado por tus rebaños”. En términos modernos esto significa que debemos analizar la forma en que gastamos el dinero para saber si necesitamos hacer modificaciones.

“Tener un presupuesto nos ayuda a no gastar impulsiva o innecesariamente, a vivir dentro de nuestras posibilidades, y a prepararnos para necesidades futuras”, explica Bill Gustafson, director sénior para el Centro de Responsabilidad Financiera de la Universidad de Texas. “Si no planificamos y ordenamos nuestras finanzas, algún día nos veremos en quiebra”.

Para crear un presupuesto de su hogar, determine cuánto gasta cada mes en diferentes categorías (renta, comida, transporte, entretenimiento, ropa, salud, etcétera). Luego compare sus gastos con su ingreso mensual y, si sus gastos son mayores, reduzca los gastos innecesarios.

Cuando haya creado este presupuesto, use un libro o programa de contabilidad para contabilizar sus gastos mensuales. “Si llega al punto en que gastó todo el dinero del mes para cierta categoría, deje de gastar”, dice el doctor Gustafson. “Hacerlo requerirá de cierta determinación, pero es un paso necesario para poner sus finanzas bajo control”.

  1. Diezme fielmente

La principal prioridad de nuestros ingresos, antes de hacer cualquier otra cosa, deberían ser los diezmos de Dios. Dios dice en Malaquías 3:10: “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa”.

Un diezmo es el diez por ciento de las “ganancias” de una persona (Deuteronomio 14:22), el cual se da para apoyar al ministerio y el trabajo de la Iglesia. Cuando diezmamos, le demostramos a Dios que Él es lo primero en nuestra vida.

Obviamente, Dios no necesita nuestro dinero. Todo lo que poseemos en realidad le pertenece a Él (Éxodo 19:5). Los verdaderos beneficiarios del diezmo son quienes escriben el cheque. En la última parte de Malaquías 3:10, Dios promete que si diezmamos fielmente, Él nos “abrirá las ventanas de los cielos, y derramará sobre nosotros bendición hasta que sobreabunde”.

 

  1. Evite los prestamos innecesarios

La Biblia nos advierte acerca del peligro de incurrir en deudas. “El rico se enseñorea de los pobres, y el que toma prestado es siervo del que presta”, dice Proverbios 22:7. Si usted se endeuda por un monto alto, en esencia se convierte en esclavo de sus acreedores. Ya no tiene la libertad de decidir cómo gastar su sueldo, porque está obligado a pagar la deuda.

La forma de mantener el control es evitar las compras a crédito. “Pida préstamos sólo para compras que aumentarán o conservarán su valor, como una casa o la universidad”, recomienda Erica Sandberg, una consultora de administración radicada en San Francisco. “No pida préstamos con alto interés para cosas que no son esenciales y probablemente se devalúen pronto, como un automóvil nuevo, ropa, muebles, electrodomésticos o joyas”.

  1. Ahorre antes de gastar

Los planificadores financieros generalmente sugieren ahorrar al menos el diez por ciento de nuestro ingreso cada mes. Mantenga tres cuentas diferentes: un ahorro a corto plazo para compras grandes (como un mueble nuevo o reparaciones del auto), un ahorro a largo plazo (para su retiro o la universidad de sus hijos), y un fondo de emergencia (en caso de que se quede sin trabajo o surja un gasto grande inesperado).

“Ahorrar dinero antes de hacer compras es una de las maneras más inteligentes de evitar problemas financieros”, dice el doctor Gustafson. “Si tiene dinero ahorrado para comprar artículos costosos, no se sentirá tentado a comprarlos con su tarjeta de crédito”.

Este también es un principio bíblico. Proverbios 21:20 dice: “Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio; mas el hombre insensato todo lo disipa”. Proverbios 6:6-8 describe a la hormiga, que ahorra durante el tiempo de abundancia para el tiempo de necesidad. Así nosotros, debemos ahorrar ahora para gastos futuros.

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